5 de mayo de 2016

No hay seguridad de segunda ronda electoral en Haití

Puerto Príncipe. El expresidente del Senado Jocelerme Privert fue nombrado presidente interino con una sola misión: Resolver un embrollo político y llevar a cabo una segunda ronda electoral que fue pospuesta dos veces. Tres meses después, no ha realizado la votación y no se le ve salida al descalabro electoral. Privert debía despejar el camino para que el electorado votase el 14 de mayo. Pero el expresidente del Senado, elegido por la legislatura, parece sentirse a sus anchas en medio del caos político que lo llevó al poder. Hoy por hoy nadie sabe qué va a pasar. El gobierno provisional de Privert acaba de designar una comisión para que investigue las elecciones del año pasado, que observadores y políticos locales dicen estuvieron plagadas de maniobras sucias para beneficiar las fuerzas del último presidente, Michel Martelly.

“No podemos ir a las urnas sin restaurar primero la confianza en el proceso”, declaró Privert, quien ha planteado la posibilidad de realizar la votación presidencial y la renovación parcial de la legislatura en octubre, junto con la elección en que estarán en juego un tercio de las bancas del Senado. A medida que aumentan las tensiones, muchos empiezan a hablar de una crisis política. Pero en realidad se está en presencia de un caos electoral bastante común en un país donde siempre se cuestionan las victorias, nadie acepta la derrota sin hacer olas y se paga a los desocupados para que participen en protestas.

Laurent Dubois, profesor de historia de la Duke University de Estados Unidos especializado en Haití, dice que los aplazamientos de las votaciones y las denuncias de fraude son típicas del proceso electoral desde el derrocamiento de la dictadura de Jean-Claude Duvalier en 1986. Y ya venían desde antes de la dictadura, incluso del período de ocupación estadounidense entre 1915 y 1934. “Lo que está pasando hoy no difiere mucho de lo que sucedió en ciclos electorales previos”, sostuvo Dubois, autor de “Haiti: The Aftershocks of History” (Haití: El remezón de la historia). El actual ciclo electoral sufre los efectos de caos de los últimos comicios. En el 2010 el presidente saliente Rene Preval fue acusado de manipular el proceso para garantizar la victoria de su protegido, Jude Celestin. Hubo violentos enfrentamientos entre las fuerzas de Martelly y los soldados de las fuerzas de paz de la ONU. Bajo presión de Washington, la Organización de Estados Americanos y protestas sociales, se impidió a Celestin participar en una segunda ronda. Martelly triunfó en esos comicios, asumió en el 2011 y no realizó elecciones locales ni legislativas por años.

Observadores avalaron los pasados comicios


Observadores internacionales de la OEA y la Unión Europea dijeron que los resultados de los comicios del año pasado les parecieron legítimos. Estados Unidos y otros países han estado presionando a Haití para que se cumplan los plazos de un acuerdo negociado a último momento por los líderes legislativos y Martelly, 48 horas antes de dejar la presidencia. El acuerdo de febrero dio paso a la elección de Privert como presidente interino.