10 de octubre de 2016

Clinton y Trump retoman la campaña tras virulento debate

WHITE PLAINS, Estados Unidos. Donald Trump y Hillary Clinton volvían este lunes al trillo tras un virulento debate en el que la aspirante demócrata salió bien parada mientras el republicano buscaba reflotar su golpeada campaña.

A apenas cuatro semanas de los comicios, los candidatos viajaron a estados clave para la elección: Trump se dirigió a Pensilvania y Clinton a Michigan y Ohio para cortejar a los votantes.

“Ella encabeza las encuestas y probablemente no sufrió ningún daño esta noche”, dijo Streven Smith, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Washington.

“No vi suficiente esta noche para darle vuelta” a la campaña de Trump, dijo por su lado a la AFP Dante Scala, profesor de ciencia política en la Universidad de New Hampshire.

Dos sondeos daban a la aspirante demócrata como ganadora del duelo. La encuesta de CNN/ORC entre espectadores del debate dio a Clinton una ventaja de 57% contra 34%, mientras que la de YouGov le daba una diferencia de 47% contra 42%.

Clinton llegó al duelo con una ligera ventaja en las encuestas, mientras Trump lo hizo duramente afectado por comentarios despectivos contra las mujeres y abandonado por buena parte de la dirigencia del partido Republicano.

Charlas de vestuario

“No estoy orgulloso de eso”, se disculpó Trump al evocar el video de 2005 en el que relata, de manera cruda y vulgar, haber agarrado a mujeres por sus genitales y haberlas besado a la fuerza.

El magnate de 70 años negó no obstante haber cometido esas acciones, y dijo que era solo “charla de vestuario”.

Varios deportistas profesionales rechazaron luego que se produzca ese tipo de conversación en los vestuarios.

“Como atleta, he estado en muchos vestuarios durante toda mi vida adulta y uh, esa no es charla de vestuario”, tuiteó por su parte Sam Doolittle, pitcher de Oakland Athletics.

Tras las disculpas, Trump contraatacó diciendo que el expresidente y marido de su rival, Bill Clinton, era “mucho peor” y “abusivo” con las mujeres.

Para marcar el punto, una hora y media antes del debate, Trump invitó a periodistas a un hotel donde apareció rodeado de cuatro mujeres, tres de las cuales acusan a Bill Clinton de agresiones sexuales en las décadas de los 70 y 90. Luego las invitó a presenciar el debate, no muy lejos del exmandatario.

Mike Pence, compañero de fórmula de Trump, consideró el lunes ante CNN que “anoche él abrió su corazón al pueblo estadounidense” al disculparse con su familia y el pueblo.

“Y avanzó a lo que se elige realmente con esta elección, que no es solo elegir entre dos candidatos, es una elección entre dos futuros”, dijo Pence, quien el fin de semana se había dicho “ofendido” por las declaraciones de Trump.

Munición gruesa

Durante la hora y media de duros intercambios, el magnate exhibió sin embargo una mayor disciplina que en el primer debate, atacando sin pausa a Clinton y acusándola de ser una representante del statu quo controlado por los grupos de interés.

Clinton, en tanto, puso en duda que el candidato republicano posea las cualidades necesarias para ocupar la Casa Blanca.

Los comentarios vulgares del video “representan exactamente lo que él es”, lanzó la exsenadora de 68 años, sin dejar de machacar que el Trump también ha ofendido a “inmigrantes, negros, latinos y discapacitados”.

En tono desafiante, Trump usó toda la munición a su alcance, poniendo una vez más sobre la mesa el uso de un servidor privado de correo electrónico y el ataque a la embajada de Estados Unidos en Bengasi cuando Clinton era secretaria de Estado, en tanto recordó el calificativo de “deplorables” que Hillary usó para describir a los seguidores del magnate.

“Si gano, daré instrucciones al Secretario de Justicia que nombre un fiscal especial para que investigue tu situación, porque nunca ha habido tanta mentira y tanta cosa oculta”, advirtió el republicano en el recinto de la universidad Washington de San Luis (Misuri, sur).

Si fuera presidente “estarías en la cárcel”, agregó.

“Sé que intentas crear una distracción”, respondió Clinton, denunciando nuevamente a Trump por no dar a conocer sus declaraciones de impuestos.

“Él vive su propia realidad”, añadió, considerando “entretenido” escuchar “a alguien que no ha pagado impuestos en casi 20 años hablar de lo que va a hacer” sobre el tema fiscal.

Rusia también generó animados intercambios durante el duelo verbal. Clinton señaló a Moscú de intentar influir en la elección presidencial a favor de su rival, quien ha elogiado al líder ruso Vladimir Putin.

La ex jefa de la diplomacia estadounidense juzgó asimismo necesario lanzar una investigación sobre Moscú por lo que llamó “crímenes de guerra en Siria”.

Si el tono del debate fue virulento -los candidatos no se dieron la mano al inicio-, la velada terminó con un tono algo más distendido.

Los hijos de Trump son “increíblemente hábiles y devotos y creo que eso dice mucho de Donald”, dijo Clinton al ser consultada sobre las cualidades de su rival.

“Ella no renuncia, no se rinde. Respeto eso (...) Es una luchadora”, respondió Trump, antes de, esta vez sí, saludarla con un apretón de manos.
AFP