20 de abril de 2016

Cayo Arena, un islote en medio del mar

La República Dominicana es un país tropical, ubicado en el archipiélago de las Antillas Mayores, en La Española, el cual es compartido con Haití. Lo más sorprendente de este país, que ocupa un tercio occidental de la isla, es que dentro de él se pueden encontrar varios islotes o cayos. Entre estos islotes se encuentran Cayo Levantado, en Samaná; La Matica y La Piedra en la Bahía de Andrés, Boca Chica; Cayos 7 Hermanos, en Montecristi; Cayo Los Frailes, en La Romana y Cayo Arena, en Puerto Plata, los cuales atraen una gran cantidad de visitantes, tanto nacionales como extranjeros. En estos lugares, las aves, algunas especies de peces y flora encuentran su hábitat y cubren las playas formando verdaderos paraísos, sobre todo para los amantes del ecoturismo y las aventuras en altamar.

Uno de estos “paraísos” más llamativos del país es Cayo Arena, un islote de coral ubicado específicamente en los límites costeros de las provincias Puerto Plata y Montecristi. El mismo se encuentra a unos 100 kilómetros de la Novia del Atlántico.

Se trata de una pequeña isla sumida en un paisaje arropado por un candente sol; vestida de una hermosa y fina arena blanca, bañada por aguas cristalinas, cuyos peces que allí habitan se entremezclan con los bañistas, que gozan de ese espectáculo natural.

Su nombre se debe a su estructura, un montículo, que carece de árboles y que está compuesto solo por arena, protegido por unos arrecifes coralinos, que no permiten que el cayo desaparezca aunque suba la marea.

“Durante la temporada de agosto a octubre, en la que la marea es muy alta y el cayo se pone un poco pequeño, es la única anormalidad que hay en todo el año; pero después de ahí, casi todo el año la marea es perfecta, siempre soleado, porque la zona Noroeste es una de las más secas del país, lo cual permite que se realicen excursiones durante todo el año”, explicó Jesús Valdemora, presidente de una de las empresas que ofrece tours a ese destino.

Valdemora explicó que en los últimos meses se ha incrementado la visita de los turistas a este islote, especialmente luego de que el merenguero criollo Juan Luis Guerra hiciera popular su canción: “Vamos pa’ Cayo Arena”. “Anteriormente este punto solo era conocido por turistas internacionales y ahora tenemos una gran afluencia del turismo local”, comentó Valdemora durante una conversación que sostuvo con un grupo de periodistas que fueron invitados al lugar por Transporte y Excursiones Blanco Aybar.

En este destino han sido habilitadas al menos nueve casetas, hechas de canas y madera, que además de servir como refugio, en ellas se preparan bebidas nacionales y extranjeras y un menú de frutas tropicales para evitar que los visitantes se deshidraten debido a las altas temperaturas de la zona.

Aventura
El viaje hacia Cayo Arena se realiza en una embarcación que parte desde la playa Punta Rucia, en la Bahía La Isabela, un pueblito que se caracteriza por sus magníficas playas, también de arena blanca, y por poseer algunos de los paisajes más rústicos y áridos del país. Previamente, los aventureros, acompañados por un guía, son dotados de salvavidas antes de emprender el viaje. El costo del viaje es de 35 dólares, lo que incluye también almuerzo.

Durante todo el trayecto, que puede tardar hasta 25 minutos, dependiendo de la velocidad de la embarcación, los excursionistas pueden apreciar la flora y fauna de la vía acuática.

Generalmente se realiza una parada en medio de unos manglares o humedales, con un maravillo despliegue de colores naturales, vegetación, crustáceos, moluscos y vida marina, formando un hermoso paisaje natural que deja fascinado a todo el que lo aprecia. Estos humedales contienen agua dulce y salada, por lo que también se pueden encontrar especies marinas como manatíes, que acuden a ese lugar a alimentarse.

Con las praderas marinas y los arrecifes, los manglares son las mejores barreras naturales contra los huracanes, e impiden la erosión costera. Por esta razón, cuando se producen ciclones, la costa Norte del país es la que menos daños sufre, debido a esa barrera de protección.

Ya en Cayo Arena, los visitantes pueden disfrutar de sus tibias aguas y practicar buceo y snorkeling, lo que ayuda a apreciar más de cerca muchas especies de peces de todos los colores.

Este islote es como una pequeña piscina natural de poca profundidad; al su alrededor se encuentran pequeños hoteles, donde los visitantes también pueden hacer una parada luego de disfrutar su baño en la playa. Es un lugar ideal para disfrutar en familia. 
(Fuente: elcaribe.com.do)